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{ 21 – IV } Más sociedades laborales

by en 21/04/2015

Este año, con mi incursión en la Formación Profesional, me estoy enterando de algunas realidades económicas que el trabajo en una institución universitaria pública no suele ponerte enfrente. Una de esas “novedades” para mí es el gran número de tipos de empresas.

Este breve post es para hablar de un tipo de empresas con fuertes objetivos sociales, las sociedades laborales.

En España (ver también el proyecto para México) se trata de empresas que son controladas accionarialmente por sus trabajadores y que se fundan (y subvencionan desde las administraciones pública y Europa) con el fin de asentar el empleo y aumentarlo.

En el País Vasco las sociedades laborales se agrupan en ASLE, y he aquí la noticia positiva, hoy ASLE ha anunciado su plan para la creación de 218 nuevas sociedades laborales en nuestra comunidad autónoma en los próximos cinco años gracias a la colaboración económica de la Unión Europea.

Una gran noticia para esos colectivos a los que se van a dirigir especialmente.

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From → Abril, proyectos

6 comentarios
  1. gustavomedellin permalink

    Un punto de discusión es el carácter del contrato entre el trabajador socio y la empresa. En Colombia han prosperado las cooperativas de trabajo asociado (similar a las empresas laborales) pero no porque beneficien a los trabajadores sino por lo contrario, porque permiten eludir las obligaciones laborales, ya que con el argumento de que hay un vínculo social, no laboral, se eluden obligaciones elementales como el pago de prestaciones sociales.

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    • Aquí también algunas cooperativas grandes obligaron a sus trabajadores a asociarse, con consecuencias parecidas. De todas formas, el modelo español de sociedad laboral parece favorecer que los trabajadores no socios accedan al accionariado y no he oído que haya discusiones en torno a sus derechos laborales.

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  2. gustavomedellin permalink

    Por obvias razones no conozco la situación en España (solo tengo algún conocimiento somero de lo que ocurre en mi país), pero entiendo que también se ha discutido si el trabajador socio (en la sociedad laboral) puede firmar contrato de trabajo, ya que éste requiere que los contratantes sean partes ajenas la una de la otra (no se puede contratar laboralmente con uno mismo). Ignoro cómo la jurispurdencia española ha resuelto este punto aunque no dudo que ya lo haya solucionado.

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    • Pues en realidad creo que sí existe la “autocontratación”: la empresa -ya sea sociedad laboral o entidad mercantil capitalista sin especificidades- es una persona jurídica y en todas ellas el propietario o los accionistas pueden figurar como trabajadores contratados y cobrar un sueldo de aquélla.No sé incluso si es hasta recomendado (aún mi formación empresarial es demasiado tenue).

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  3. gustavomedellin permalink

    Lo mismo he sostenido yo en el sentido de que la sociedad es una persona jurídica diferente a los socios y por lo tanto es viable el vículo laboral (aunque todavía hay discusión en caso de un socio mayoritario), pero en Colombia se han aprovechado de la opción opuesta, en el sentido de que no es indispensable el contrato laboral, sino que puede suplirse con el contrato social y allí es donde se obra en desmedro del trabajador. Otro problema es que al contratar con terceros no hay contrato laboral sino una prestación de servicios y, por lo tanto, no hay estabilidad laboral y por esta vía engañosa los trabajadores socios se convierten en meros trabajadores de servicios temporales.

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    • Eso último ocurre en España en diversas profesiones: personas que por la naturaleza de su actividad sólo trabajan para un pagador que les exige ser autónomos, es decir, empresarios individuales, ahorrándose así sus prestaciones sociales y cotizaciones a la Seguridad Social. En principio el falso autónomo está en una situación de ilegalidad, como les vienen reconociendo a algunos las últimas sentencias que conozco, pero la situación de suprema desigualdad entre empresas y trabajadores sirve para perpetuar y ahondar la precariedad de estos últimos.

      En todo caso, por ahora las sociedades laborales tienen escrituras fundacionales más rígidas y protectoras con sus trabajadores. También son un nicho de empleo quizás demasiado pequeño aún para que el abuso se haga la norma.

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