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{ 1 – VI } [ Firma invitada ] Jorge de la Herrán, el Agorante Aberrante

by en 01/06/2014

La verdad es que la vida te da sorpresas aunque seas un niño de 10 años como yo. Un día te despiertas y te das cuenta que todo ha cambiado y para qué engañarnos, con mi edad siempre tienes por un lado miedo a cualquier cambio pero por otro siempre te asalta el espíritu de aventura que llevamos dentro. Esta historia no recuerdo cómo ni cuándo empezó pero al menos voy a intentar ceñirme a todos los hechos que sí permanecen en mi cabeza…

Todo empezó hace unos cuantos años cuando nos vino a visitar una persona que llevaba tiempo saliendo en la tele pero que nunca pensamos que pasaría por nuestra casa. Tenía un nombre extraño y era prima de alguien que también parecía muy importante porque tanto ella como su prima aparecían siempre en los periódicos que estaban en casa; justo en la página contraria a la del Don Celes que para mi era lo único que me interesaba de los periódicos que se almacenaban debajo de la mesa del salón.

Pues sí, llegó un buen día a casa la tal señora y empezaron los cambios. Un día mi padre me dijo que no íbamos a tener coche una temporada. Según nos explicó parecía que se lo había tenido que dejar a la señora y así pasaron los meses hasta que al final se lo acabó quedando, jolín vaya jeta con la tía. Así que, se acabaron los viajes que era algo que nos gustaba mucho hacer, íbamos fuera de Bilbao casi todos los fines de semana. Pero curiosamente en lugar de bloquearnos y ponernos tristes empezamos a tener una actividad frenética que cada vez era más divertida: un día nos fuimos todos al funicular de Bilbao, nunca habíamos estado y tanto el viaje como lo que nos encontramos arriba fue mágico, otro día al Guggenheim, al Puente Colgante, al parque del barco pirata de Olabeaga… Siempre había una excursión nueva cada finde: en metro, en autobús, incluso en barco ya que un día nos invitaron por algún trabajo de mi padre a un paseo por la ría. Mi madre me dejó su móvil para hacer unas fotos increíbles, igual algún día os las puedo enseñar. Quién me iba a decir que teníamos tantas cosas maravillosas tan cerca que nunca habíamos visto.

Pero aquí no acabaron los cambios. Al acabar el año dejamos aquel colegio que estaba tan lejos y empezamos a ir a un colegio al lado de casa. Todo fue a mejor. Ya no teníamos que madrugar tanto para ir en autobús todas las mañanas y aunque tuvimos que cambiar de amigos lo mejor de todo llegaba al medio día: comíamos todos los días juntos. Era lo más divertido de la jornada: juntarnos en la mesa mi padre, mi madre y mis hermanos algo que sólo lo hacíamos antes algunos fines de semana. Ah y que no se me olvide ese momento especial de la mañana cuando mi padre nos llevaba a todos al colegio.Qué orgullosos estábamos los 3 cuando entrabamos con mi padre al patio.

En casa también hubo cambios pero también fueron de lo más divertidos. Mis padres se quedaron en la habitación de mi hermana, la más pequeña de la casa y nosotros 3 nos fuimos a la habitación de mis padres que era la más grande. Dormir juntos era lo más, cuántas noches nos quedábamos hasta las tantas contando chistes o simplemente hablando. Nuestra antigua habitación, donde dormía yo con mi hermano, se convirtió en una sala de costura donde empezó a trabajar mi madre todos los días. Era flipante ver las cosas tan chulas que hacía. Muchas de ellas eran para nosotros y era divertido cuando mamá nos usaba como modelos.

Un día mi padre apareció con otro coche. La verdad es que ya no era como el de antes, lo asientos eran de un material raro tipo tela y mi padre ahora tenía una palanca que movía todo el rato con la mano derecha entre los asientos, incluso el techo no era de cristal y ya no podíamos mirar el cielo cuando viajábamos… pero lo peor de todo era que no tenía teles en los asientos traseros. Vaya rollo con lo que nos gustaba ver películas cuando hacíamos los viajes de fin de semana. Como siempre en esos maravillosos años todo fue a mejor con ese coche más pequeño y más sencillo. Mi madre nos enseñó lo divertido que eran los viajes si aprendíamos a jugar con nuestra imaginación: montábamos historias alrededor de las nubes, jugábamos al veo veo o a seguir las palabras por la última sílaba e incluso a veces nos inventábamos el juego del día. Aquellos maravillosos años.

Podría seguir escribiendo y escribiendo todas las cosas maravillosas que nos pasaron cuando la señora crisis y su prima de riesgo llegaron a nuestra casa pero desgraciadamente mi memoria no llega a más y ese niño de 10 años ahora tiene 48 y aunque todas las situaciones y hechos comentados han sido actualizados e interpretados a nuestros tiempos os prometo que está basada en hechos reales y en recuerdos que me llegan a mi memoria de lo que fueron los mejores días de mi vida allá por la crisis de los 70; el día que alguien nos dijo que había una gran aventura esperándonos fuera de esa absurda burbuja que era la zona de confort.

Si alguien piensa que puede vivir esta historia en nuestros tiempos que no tenga miedo y que no se olvide que cualquier parecido con la realidad seguro que es o será pura coincidencia.

Muchas personas me dicen que soy muy optimista, igual es porque mis padres me enseñaron algo más que buena educación en aquellos maravillosos años.

Nuestro futuro depende de nosotros, así que, olvídate de la señora y de su prima y haz que no pare la música a tu alrededor.

Nos vemos en la vorágine de la calle y no te olvides de ponerme tu mejor sonrisa.

El Agorantito Aberrantillo.


Jorge de la Herrán y Crespo trabaja en la empresa bilbaína Agoranet y con ella y su blog intenta difundir un optimismo que dé resultados a clientes y sociedad en general.

Muchas gracias, @Mrlugosi, por contribuir con la visión de un niño de lo que significa afrontar las cosas con optimismo 😉

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4 comentarios
  1. Patxi Casal permalink

    Perdonar, por lo que voy a decir, pero Jorge es el Puto Amo, y no hay discusión.

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    • Jajaja. Perdonado 😉

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  2. No tengo el gusto o el disgusto de conocerle, pero lo que ha dicho me gusta.
    Me quedo, además, encantada con esta frase:

    “Nuestro futuro depende de nosotros, así que, olvídate de la señora y de su prima y haz que no pare la música a tu alrededor”.

    Aplicable a todo lo que nos rodea. Pasamos demasiado tiempo en lamentar lo que pasa en un diámetro de 2 centímetros alrededor de nuestro ombligo y no disfrutamos de toda la “música” que hay en el aire que respiramos.

    Gracias por el aporte.
    La mejor de mis sonrisas para invitado, anfitrión y…..Patxi, un comentarista “Guachi” 😀

    (perdón, de vez en cuando me dan estos aires de hacer el mono con la rima fácil)

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  3. Gracias por vuestros comentarios y que no pare la música ;o)

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