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{ 26 – I } ¿Hacia la amistad cívica?

by en 26/01/2014

Quiero presentarte hoy una vía hacia la mejora de la sociedad y de las personas. Voy a copiar -y a entresacar a mi gusto- directamente de su fuente, el número 957 de la revista “Arantzazu. Revista franciscana para personas que buscan”, artículo “Franciscanismo y amistad cívica”, firmado por Fidel Aizpurúa Donazar:

1. ¿Qué es la amistad cívica?

El concepto de “amistad cívica” ha quedado sencillamente definido por Adela Cortina: “La amistad cívica no consiste en que los ciudadanos se vayan de tapas, porque éstas son cosas que se hacen con los amigos corrientes […]. La amistad cívica sería más bien la de los ciudadanos e un Estado que, por pertenecer a él, saben que han de perseguir metas comunes y por eso existe ya un vínculo que les une y les lleva a intentar alcanzar esos objetivos, siempre que se respeten las diferencias legítimas y no haya agravios comparativos”.

Desglosemos esta definición:

[…]

  • La amistad cívica demanda la conciencia de ser parte de la ciudadanía de un Estado, de la simple ciudadanía. No se vive aislado, no se camina solo, no se construye en la pura individualidad. Para bien o para mal, la persona hace parte de un todo.
  • Además, se ha de cobrar conciencia de las metas comunes. La mayor parte de los caminos personales se inscriben en el marco amplio de las metas comunes, sin las cuales los anhelos personales no podrían sobrevivir. Cuando no se tiene una valoración positiva y alimentada de lo común, hablar de amistad cívica resulta imposible.
  • La percepción e un vínculo que une en la mera ciudadanía (no en la religión, en la familia, en el terreno laboral u otros  más particulares) es un paso de gigante en la representación del imaginario e la persona. No es un vínculo únicamente a nivel económico o político, sino básicamente humano.
  • Los intentos para alcanzar objetivos comunes han e ser bien vistos y priorizados sobre los esfuerzos que cada particular desarrolla para sus propios objetivos. Esto, que tiene su traducción hasta en asuntos económicos y sociales (por ejemplo en los Presupuestos Generales del Estado) tiene que ser bien recibido por quien anhele una vida ciudadana.Si se definen principios de ciudadanía pero no se los traduce a medidas concretas para alcanzar dichos objetivos, se queda todo en agua de borrajas.
  • Esta mentalidad ciudadana está hecha de respeto por la diferencia y el cuidado para no generar en ningún caso agravios comparativos. Diferencia e igualdad han de ser mezcladas hábilmente para que el ejercicio dela ciuadanía no sufra, para que la satisfacción de la igualdad diferenciada sea una realidad, por difícil que parezca.

2. Aceptación de la diferencia y la diversidad

[…] hay dos requisitos necesarios para acceder a la amistad cívica: la aceptación de la diferencia y, más a la base, la correcta comprensión de la diversidad. Respecto al primer requisito aclara Adela Cortina: “Esto no significa abolir la diversidad y generar una sociedad de individuos homogéneos, porque existen diferencias de capacidades, de creencias religiosas, de sensibilidad política, de tendencia sexual y tantas otras que componen una ‘ciudadanía compleja’ y no la ciudadanía simple, sin atributos, sin carne ni sangre humanas, que no existe  más que en las mentes totalitarias”. […]

[…] Más que obstáculo, la diversidad es una posibilidad de enriquecimiento; más que impedimento, la diversidad es la puerta a la verdad de la persona concreta, porque tal persona es diversa en gran parte respecto a cualquier otro humano. […]

3. Restaurar la ciudadanía quebrantada

[…] una de las tareas hermosas en las que pudiéramos estar involucrados sería en la restauración de la ciudadanía quebrantada. […] Esta restauración pasa por la recuperación de la memoria. Sin memoria no hay justicia y sin justicia no hay restauración. “Reconocer la deuda con el pasado y hacer duelo por los sufrimientos sobre los que está construido nuestro bienestar. Es desde luego una forma muy modesta de justicia, pero sin ella no hay justicia que valga” (R. Mate).

[…]

Reconozco que es un texto que me conquistó desde el momento que lo leí, pues resuena casi en el sentido físico de ese verbo con lo que llevo sintiendo al menos desde que escribo en esta bitácora. ¿Qué piensas tú?

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From → Enero

3 comentarios
  1. Reblogueó esto en The Infinite Information .

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  2. creo que la amistad ciudadana está calando inconscientemente entre todos nosotros como una nueva forma de acción política, pero claro está, habría que transladar esta acción o esta actitud al ámbito más amplio de la gestión social: sólo concienciando de su valor cívico podrá tener solidez esta filosofía porque “si se definen principios de ciudadanía pero no se los traduce a medidas concretas para alcanzar dichos objetivos, se queda todo en agua de borrajas”, todavía queda camino pero se está avanzando día a día

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    • Gracias, Roberto.

      Opino parecido a ti. Esta amistad cívica, quizás con nombres y raíces distintas, cala o, también en otro sentido, va evolucionando saliendo de nosotros, pero ciertamente muy poco a poco, y hay muchas otras corrientes, grupales, e intereses, individuales, más rápidos a la hora de llegar a los puestos claves a la hora de gestionar.

      Habrá que esperar y esforzarse.

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