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{ 7 – VI } Una puta mierda (con perdón)

by en 07/06/2013

Y es que así se titula el artículo que da hoy lugar a mi post (VIA @Nachito Gurito por Facebook). Sí, una puta mierda.

Una puta mierda que con la educación como está, la investigación como está, la economía, en fin… esta realidad que vivimos, sea el dinero (burdo metal) el que dirige nuestras vidas más allá de las convicciones, la satisfacción personal, el afán de investigación…

Pero no, no os equivoquéis que no he venido a quejarme. Esta es una entrada optimista y positiva 😀 ¿Que por qué? Porque realmente ya llevo muchos años de quejas (eso de que quejarse es gratis) y porque “Mal de muchos consuelo de tontos“, pues qué queréis que os diga… Seré una tonta.

Porque en toda mi vida académica, habré llorado mucho y las he pasado canutas como el protagonista que da la entrada de ese blog… Y nunca ningún profesor se interesó por mí ni tomó un café conmigo… Pero ¡bueno! El que alguien haya dado ese paso, con otro alguien que bien podríamos ser cualquiera de nosotros, da el rayito de luz que asoma tras la tormenta. Vale que la tormenta sigue arreciando. Que algunos ya con eso estamos pasados de rosca… Pero ¡no me negaréis que no es bonito!

Porque luchar por lo que queremos aunque no nos lo pongan fácil es lo que nos lleva a la resiliencia, y de ahí, al salir adelante sea como sea. Y si además de todo, ya actuamos y damos un paso adelante, contándolo, actuando, el camino que falta para el cambio es menor. Vale que yo desde mi posición de espectadora poco puedo hacer, pero algo sí podemos hacer. Yo he aportado mi granito de arena como profesora particular para que esos futuros estudiantes no se den con un canto en los dientes al entrar en el sistema. Las puntuaciones son meros artilugios arbitrarios del profesor que los da, para aumentar la dolencia llamada titulitis que la mayoría padecemos en este país. No, el aprendizaje ha de servirnos a nosotros mismos, saber hacer las cosas y aplicarlas a la realidad en el momento adecuado, donde nadie te evalúa por si lo haces mejor o peor.

Y con todo ello, como somos nosotros los que construímos nuestra realidad, me alegro enormemente de que los demás abran los ojos aunque sea a ostias, porque en la vida los sobresalientes no valen para nada. Es el afán de superación lo que nos dota de la excelencia, y esa excelencia, señores, no queda palpable en ningún papel. 😀

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